En mi historia afectiva de pareja he tenido pocos amores.
Sin embargo, hay alguien en especial que cuando nos cruzamos yo sentí que había terminado mi búsqueda por un buen amor. Después, las cosas tomaron otro rumbo y mi corazón resultó ser un espacio muy pequeño para él… necesitaba expandir su corazón, abarcar a más personas, asumir el Amor como un proyecto global y una tarea de vida.
Ahora, se prepara para ser misionero de
Yo quedé desolada por más de un año. Con una sensación de estafa en mi interior y dando tumbos por ahí con amores pasajeros, incapaz de creer completamente ni en un amor de hombre, ni tampoco en el plan de Dios con mi vida.
Tanto le reclamé al Señor que se llevara la única ilusión importante que había tenido en los últimos años, que me faltó preguntarle con humildad si era que tenía otra misión para mí, importante y plena como la de él. Yo sentía que a él le daba todo y a mí me dejaba desorientada y vacía.
Este exnovio fue una de las primeras personas que supo de mi embarazo. Y me miró con un cariño profundo y algo de nostalgia, como un diálogo sin palabras “si las cosas hubieran sido diferentes, ese hijo pudo ser nuestro.” “Sí, pudo haber sido nuestro”. Y no hay otra persona en el mundo de quien más hubiera deseado yo una semilla, una familia, un hogar.
Ahora, lo veo tan feliz con sus planes de entregarse completamente al plan de Salvación de Dios para el mundo y él me ve a mí tan feliz esperando la llegada de mi hija… tan consagrados ambos a una misión de amor pero en mundos tan distintos…
Empiezo a entender y a aceptar. A ver que la sabiduría de los siglos también empapa y atraviesa mi vida y la de cualquier ser humano cuando uno se ha confiado de alguna manera a
Y yo ahora tengo mi encuentro con el Amor. Mi exnovio también. Caminos distintos, metas iguales, proyectos bendecidos.